martes, 1 de junio de 2010

ESTUDIO Y NOSTALGIA

Estos días he estudiado los tratados teológicos en vistas al próximo examen de Universa Theologica que tendremos en mi seminario. Este examen es de síntesis de todos nuestros estudios teológicos. Lo presentan los alumnos del cuarto año de teología como culmen de esta etapa formativa. Estoy un poco preocupado por este examen, como por cualquier otro. Será un examen oral, modalidad que para ser sinceros nunca me ha gustado. Espero ser certero en mis respuestas. Dios me ampare en ese momento. Hoy en mi oración ante el Santísimo Sacramento le he pedido al Señor Jesús, luz para mi mente y mi corazón. Le he pedido salir victorioso de este examen, lo he pedido con la firme fe de que ya lo he conseguido, he hecho este acto de fe en la oración tal y como lo recomienda nuestro Salvador en el Evangelio.
Escuchando el evangelio, al lado de mi Arzobispo
el Sr. Cardenal Don Francisco Robles
en la misa solemne de la fiesta de San José obrero en
el Seminario.

Ahora si que me sobran dedos de la mano para contar los días que faltan para acabar mi formación en el seminario. Mis hermanos y yo estamos a punto de tocar tierra, y descender del barco en el que zarpamos aquel Sábado 12 de agosto del 2000. Este viaje ha sido toda una aventura, diez años de navegar en el gran océano de la primera formación sacerdotal. Y ya se ve a pocos metros el puerto que veíamos muy lejos cuando iniciamos. Esto me conmueve, me llena de nostalgia y de felicidad. Los años del seminario han sido felices, pero también duros. Un arduo trabajo de crecimiento humano y espiritual. Hemos envejecido apresuradamente para aspirar a ser presbíteros (= ancianos) en medio de la comunidad cristiana. Estos diez años han sido muy intensos, han sido demasiadas experiencias en tan poco tiempo. Y no queda más que agradecer.