sábado, 12 de junio de 2010

DOS CORAZONES TRASPASADOS DE AMOR

El inmaculado corazón de María es una festividad que siempre me ha llamado la atención. Considerar en la reflexión que María posee un corazón que late al mismo ritmo del corazón de su Hijo es una idea que me llena de alegría. El corazón de Cristo y el corazón de María son dos manifestaciones extraordinarias del Amor.

Son dos corazones que han gozado del Amor de Dios y son corazones que han sido traspasados por crueles y lacerantes aceros. Han sufrido el dolor, pero no el dolor egoísta que a veces invade nuestros corazones, sino el dolor de amar. Son corazones laureados por la experiencia del dolor que da el amar sin límites. Del corazón traspasado de Cristo, nacen los caminos de gracia trazados por los sacramentos. Del corazón de María Santísima nace la posibilidad de la Redención.

Del Sagrado Corazón de Jesús, nació el Sí, que nos trajo Salvación en la cruz. Del Inmaculado Corazón de María, nació el Sí, que nos trajo Salvación en la encarnación. De esta manera descubrimos que no se puede hablar del Inmaculado corazón de María, si antes no se habla del Sagrado Corazón de Jesús. Estas dos bellísimas realidades son inseparables, como son inseparables las almas de las madres y sus hijos, por que han estado tan profundamente unidos que nada ni nadie puede separarlos. Y su unión no procede de otra parte que del Amor de Dios que los mantiene encendidos en caridad y dolor.