miércoles, 26 de mayo de 2010

MEDITACIÓN EN EL ESPÍRITU

El Espíritu Santo se manifiesta de distintas formas, de tal manera que podemos decir que esta en el estruendo de las alabanzas, y también en la quietud que genera el silencio de la meditación. Tanto para alabar con la voz y con los movimientos el cuerpo, como para meditar en el silencio y la quietud del cuerpo, se necesita un buen esfuerzo. Meditar es un ejercicio bastante provechoso. Incluso necesario, ya que estamos rodeados de tantas cosas que caemos constantemente en la dispersión y por tanto en la confusión.

Hacer oración meditando es una manera excelente de escuchar la tenue y dulce voz del Santo Espíritu que habla al corazón de aquellos que buscan escucharlo. El introducirse todos los días en el misterio de Dios con un rato de meditación ayuda a volver con ánimo renovado y fuerza para enfrentar los retos de la jornada, porque en la meditación nos disponemos a ser tocados por el Espíritu de Dios que ilumina nuestro interior con su amor.

Ahí en ese encuentro con Dios se pone ante él toda nuestra vida, con sus aciertos y sus errores, recobramos nuestra identidad de hijos de Dios, que estaba empañada por nuestro egoísmo, nos despojamos de la tristeza y la pesadumbre y somos revestidos con el elegante vestido del gozo en el Señor.