martes, 25 de mayo de 2010

ESTUDIOS Y ESPÍRITU SANTO

El estudiar ayuda a que tu cerebro se mantenga activo y ágil. Y la verdad este período de exámenes me ha puesto en un estado de agilidad mental del cual espero no quedar muy agotado. Hoy hice examen de Historia de la Iglesia en México y mañana contestaré el examen final de Escatología, y el viernes el examen de Escritos Juánicos. La capacidad está pero a veces se llega a un punto en el que la concentración y el esfuerzo para intensificar la actividad de la materia gris acaban por estresarme. Y soy sincero a mi me gusta estudiar pero a estas alturas de mi formación, ya a casi 10 años de estar estudiando, eso sin contar mis estudios anteriores a entrar al seminario creo que es merecido un pequeño descanso.

En este asunto el Espíritu Santo también tiene mucha participación. Sin su acción en la vida de los estudiosos, especialmente en los eclesiásticos, no se habría podido amasar el impresionante e insuperable patrimonio cultural e intelectual de la Santa Madre Iglesia. Mis respetos para todos aquellos hermanos sacerdotes de mi diócesis que son enviados a estudiar una especialización a la Ciudad Eterna: Roma. Y es que es heroico el hecho de que después del intenso curriculum seminaristico y de una breve experiencia pastoral en alguna comunidad parroquial, se retomen por obediencia de nuevo los libros y se emprenda una profundización intelectual semejante.

Pero gracias a Dios, el Santo Espíritu que impulsó la acumulación de esas ciencias, es el mismo que otorga a los que las estudian la misma luz y ánimo para aprovecharlas y en un futuro compartirlas en las aulas del seminario.