martes, 27 de abril de 2010

SER TRIGO

Mi último semestre en el seminario avanza y ya falta cada vez menos para terminar esta aventura de la primera formación que inicié hace casi 10 años. Si me hubieran preguntado en el año 2000, cuando inicie mi formación sacerdotal en el seminario como me imaginaba que sería el ambiente social y eclesial en el año 2010, nunca hubiera imaginado que sería así.

No hubiera atisbado esta persecución mediática a la que esta sometida la Iglesia, en la persona del Papa Benedicto XVI, por los errores de sacerdotes infieles. Tampoco me hubiera imaginado el clima de violencia, crisis económica, ni enfermedad que ahora padecemos.

Sin embargo de algo si estaba seguro, de que el amor y la presencia santificadora de Dios nuestro Padre estaría presente sea como fuere el mundo. Y no fui defraudado en esa seguridad. Dios sigue hablando incluso en las circunstancias más penosas. Dios se hace presente en la vida de miles de millones de personas santas que en estos momentos están desgastando su existencia en brindarle lo mejor de sí a sus hermanos.

Cada uno de nosotros podemos mencionar al menos a tres personas que conocemos y que cuentan con estas características. Así nos podemos dar cuenta de que sí, la maldad se sigue esparciendo, sin embargo la bondad que procede de Dios también esta ampliamente presente en la vida de la humanidad. El trigo y la cizaña están creciendo juntos, gracias a la providente paciencia del Creador. Pero llegará el día en el que la siega se realice y entonces serán separadas para siempre. Una (la cizaña) será arrojada al fuego que no se apaga y el otro (el trigo) será resguardado en amplios y frescos graneros.

Nuestra tarea siempre debe estar en convertirnos en abundante trigo que alimente la vida de las personas. Y así transformemos sin descanso este mundo que esta herido y en muchas ocasiones necesitado de luz.