domingo, 4 de abril de 2010

INICIANDO LA PASCUA

Siempre la mañana del domingo de Resurrección me parece un día bastante tranquilo. De hecho todos los domingos por la mañana son bastante tranquilos. Y no hay nada como comenzar el domingo con una misa celebrada temprano. Pienso que serán las misas que más disfrutaré (que de hecho ya las disfruto) cuando me toque a mi presidirlas.

La Semana Santa ha concluido, dando paso al tiempo litúrgico de mi preferencia: La Pascua. Fue una Semana Santa diferente para mí. La viví en el seno de una comunidad parroquial. En todos los años anteriores la viví en rancherías alejadas del ruido citadino. Le doy gracias a Dios que este año he podido compartir las celebraciones de la Semana Mayor con una comunidad parroquial, ha sido muy especial. Y presidiendo todas las celebraciones siendo diácono es un plus que Dios me ha regalado. A partir de hoy estaré disfrutando de unos días de descanso en mi casa con mi familia. Serán mis últimas vacaciones como seminarista. Las próximas estaré ya fuera del seminario por que lo habré concluido.

Me siento renovado interiormente, y no puedo señalar otro motivo que Cristo Resucitado. Mi Señor ha resucitado y todos nos vemos beneficiados con ello. Nuestro Bautismo nos da testimonio de la inmensidad de gracias que el Señor Jesús nos alcanzó con el misterio de su pasión-muerte-resurrección. Nos toca ahora a todos dar testimonio de su resurrección con nuestra propia vida. Que así sea.