viernes, 23 de abril de 2010

EXPECTATIVAS DIVINAS

Las fiestas patronales de mi Seminario, (San Teófimo mártir, el 5 de noviembre y San José Obrero el 1 de mayo) son celebraciones que siempre he disfrutado. Los días previos del novenario y la fiesta misma viene a romper la rutina diaria. Son festejos totalmente organizados por los seminaristas.
Claro que desde que llegué al seminario mayor, hace ya siete años y medio, me ha tocado organizar alguna comisión dentro del equipo los festejos de ambas fiestas. Y aunque a veces me he quejado por el excesivo trabajo, lo he disfrutado mucho. Estas fiesta son en verdad una oportunidad para crecer en el servicio.
El padre Manuel, sacerdote invitado que hoy presidió la segunda misa del novenario, en su homilía nos exhortaba a buscar llenar las expectativas divinas y no las humanas. Porque "las expectativas divinas son muy altas pero su realización está en manos de Dios, nosotros tomamos el lugar de modesto instrumento; mientras que las expectativas humanas son igual o más altas y su realización esta en manos de hombres que en pocas ocasiones llegan a saciarlas, por que el papel de guía de los instrumentos nos queda grande; San José tomó el lugar de humilde instrumento, hizo todo lo que estaba de su parte para llenar las expectativas divinas, sin embargo en aquello que parecía incomprensible, su realización la dejó en manos de Dios, así asociado a Dios llenó todas la expectativas."