miércoles, 3 de febrero de 2010

MI SEGUNDO PODCAST Y MI ENTRADA NÚMERO 60

Esto de los podcasts me gusta, disfruto mucho haciendolos... lástima que no disponga de mucho tiempo para hacerlos. Sin embargo ahí está ya en el reproductor en la parte derecha de este blog el segundo episodio de PodCatólico, el podcast hecho con toda la fe... ESCÚCHENLO... y dejen sus comentarios.

Me relaja el hacerlo y pienso que sería feliz si pudiera tener un programa de radio aunque sea semanal. Me gusta el radio, me gusta hacer radio. Pienso que es uno de los medios de comunicación más eficaces y amenos. No tienes que pagar la millonada de pesos como en el caso del internet, para tener acceso a él, simplemente te compras un modesto radio y ya!, el mundo radiofónico en tus manos. PodCatólico esta alzando vuelo, y espero que siga en al "aire" aunque sea de forma virtual. Y sí, ya estoy preparando el tercer episodio.

Esta es la entrada número 60 y he decidido festejarlo comprandome unas galletas y un refresco en la tiendita del Seminario. Todavía no alcanzo la meta de mantener al día este blog. Y creo que varios lectores ya se desilusionaron por ello, y han abandonado el seguirlo. Pero seguiré luchando. Esa es mi siguiente meta.

1 comentario:

Jesús Pablo dijo...

Hola, buenas noches Eliezer.
Antes que nada gracias por el saludo.
Y bueno pues ¡a darle vida a esto!
Me agrado mucho el tema que escogiste para hoy. Yo pienso que existe una delgada línea que separa el abismo de la fraternidad evangélica de la humana. Y muchas veces el orgullo y la envidia aparecen sin que uno se detenga a conciencia a pensar ¿es correcto lo que estoy sintiendo? “En el grupo de los 12 apóstoles, existía también ese problema de envidias que platicas en la parábola del hijo pródigo. Como en todo grupo humano, también allí nacieron y crecieron las yerbas de la rivalidad y de la envidia. Jesús (como el papá de la parábola) necesitó de extraordinario tacto y delicadeza para suavizar las tensiones y superar las rivalidades con criterios de eternidad. Con infinita paciencia les corrigió su mentalidad mundana.” Por ejemplo, cuando discutían quien de ellos era el mas grande y amado, ó quien se sentaría junto con él en el trono de los cielos. E indiscutiblemente la envidia de los Fariseos que lo crucificaron, precisamente por eso: la envidia. Hoy en el evangelio, la gente se asombraba y se preguntaba: ¿dónde aprendió éste tanto?, ¿no es el hijo de José el carpintero? Cómo mi envidia hace salir lo peor de mi. En el evangelio la gente no vislumbran las palabras de vida que salen de Cristo, sino que con envidia tratan de hacerle menos juzgando su origen, igual que el segundo hijo juzga y menosprecia al hijo pródigo, por su mal proceder. “¿De Nazareth puede haber cosa buena?” preguntaba Natanael.” ¿No es esté el hijo de José, el carpintero?”, alguien como tu y como yo. ¿apoco ese va a ser mas que yo? A veces yo no lo externo pero, siempre hay algo por ahí que trae a mi pensamiento alguna indelicadeza, hacer menos a alguien, juzgar por su apariencia, juzgar por su pasado, cuando tengo la angustia de no poder ser el primero, ajajajajaja ¡no es confesión!... en fin. Fíjate uno cree que el mensaje se reduce a “Dios te ama, y siempre te perdonará, cuando de verdad te arrepientes”… pero hoy me has ayudado a ver algo nuevo (y sorbe todo útil) en una parábola que parecía ser muy simple. Gracias!!

Lo escucharé mas veces para ver sí “comprendo mejor”… ajajajaja.
Saludos Eliezer!