martes, 23 de febrero de 2010

DE PREDICATIONIS

Ahora que en mi ministerio diaconal tengo la facultad para predicar en las celebraciones de la palabra que presido, me doy cuenta de la importancia que tiene el que los sacerdotes tengan un conocimiento claro de la sagrada escritura y de su interpretación. No es sólo prepararse para compartir una charla esporádica, es profundizar en el misterio del mensaje que contiene la escritura para sumergir en él a todos aquellos que te están escuchando. No es cosa de juego, ni de un rato, es necesario estar en plena comunión con el mensaje de la escritura, claro si es que quieres se fiel al mensaje que encierra y no andar inventando cosas que ahí no están contenidas. Esta tarea me gusta mucho, después de bautizar lo que más me gusta es predicar, bueno al menos por ahora que no puedo todavía consagrar el pan y convertirlo en el cuerpo del Señor. Porque después no podré vivir sin celebrar la Eucaristía.