miércoles, 20 de enero de 2010

CON LA VACUNA EN LA SANGRE

Ayer vinieron unas personas de la secretaría de Salud del Estado a vacunar a todos los seminaristas y sacerdotes del Seminario. Como es mi costumbre y como obediente alumno, atendí el llamado a aplicarme la vacuna contra el tan temido virus A-H1N1, mejor conocido como el virus de la Influenza Humana.

una vacuna normal, en el brazo, un piquetito, una leve y sorda sensación de algo que ardía y que entraba en mi cuerpo y ya. Horas después en el lugar circundante a la inyección me dolía... no pude dormirme del lado derecho como suelo hacerlo por que me dolía todavía... ahora menos pero sigue esa sensación. He sabido que cuando te vacunas puede ser que sufras un brote de la enfermedad. Y esa idea me da vueltas en la cabeza en este momento en el que estoy sintiendo un ligero malestar, como si fuera a resfriarme. Espero que no pase nada... tengo mucho trabajo y enfermarme no esta en mis planes. Ojalá y sea falsa alarma.

El clima tampoco ayuda ahora mismo estamos a casi 32°C contra los 13°C a los que amanecimos. Hace poco menos de dos semanas estabamos amaneciendo a -2°C, que clima tan loco. Pero bueno contra eso ¿qué se puede hacer?, solamente no sucumbir a la confianza... y seguir la paranoia por el frío.

El internet esta un poco limitado en el Seminario y solo puedo accesar a el viniendo al edificio de aulas que se encuentra un poco lejos del edificio de los dormitorios, bueno al menos del edificio donde esta mi habitación. Y por eso los posts se retrasan... debo elegir entre seguir estudiando y haciendo tareas o venir en busca de la señal inalámbrica de la web. Pero nada que la buena organización (de la cual soy un principiante) no pueda resolver.

Sigo trabajando en mi podcast.... ojalá y lo logre...