martes, 15 de septiembre de 2009

PREDICANDO A LOS HERMANOS


Aquí en el seminario, específicamente en el instituto de Teología, todos los martes los diáconos del cuarto año de teología predican en la misa comunitaria. Es decir que mis hermanos diáconos y yo seremos sometidos sistemática y providencialmente uno por uno a la peculiar asamblea eclesial compuesta por nuestros hermanos seminaristas de todos los grados de teología y todos los padres del equipo formador.

Hoy tocó el turno al diácono Gerardo Marmolejo. Su homilía fue muy sencilla, pero también muy emotiva. Comentó que desde que estaba en el segundo año de formación esperaba con emoción las predicaciones de los diáconos, preguntandose cuando sería el momento de su turno para predicar siendo ya diácono. "Y hoy ha llegado el momento".

Me ocupé -mientras escuchaba la homilía de mi hermano diácono- a mirar a mis compañeros que estaban sentados en la nave del oratorio y todos escuchaban atentos. Fue un verdadero testimonio vocacional de un hermano mayor hacia sus hermanos menores. No cabe duda de que cuando el Espíritu Santo quiere dirigirnos un mensaje, sabe de que instrumentos valerse para comunicarse con nosotros.