jueves, 27 de agosto de 2009

Venerable

Ayer mis compañeros seminaristas y yo tuvimos una asesoría espiritual de grupo dirigida por el Padre Román Guerrero, un sacerdote de edad avanzada que es director espiritual del seminario. Es uno de esos sacerdotes que con sólo escucharlos te das cuenta de que han acumulado en todos sus años de ministerio sabiduría y buenas anecdotas, a parte de desgaste físico.

Es un sacerdote venerable, de aquellos que vieron cómo la Iglesia sufrió la transformación que el Concilio Vaticano II le provocó y que le dió el rostro renovado que ahora conocemos. Proponiendo temas para las siguientes asesorías que nos dirigirá, un compañero le propuso que nos compartiera la experiencia de sus primeros años de ordenado; a lo que el padre respondió secamente diciendo: "No me acuerdo". Lo que provocó la carcajada general, cuando cesaron nuestras risas, el padre con voz amable dijo: "Con mucho gusto les compartiré."

Dios quiera que yo llegue a esa edad habiendo acumulado tantas experiencias y sabiduría.