lunes, 31 de agosto de 2009

REFLEXIONCILLA PLUVIAL

Ayer llovió mucho, de camino a mi casa después de cumplir con mis compromisos pastorales, me encontré con una copiosa lluvia que me acompañó una pequeña parte de mi recorrido. Llegando a mi casa no había por ningún lado algún rastro de precipitación. De mi casa al seminario la lluvia me acompañó todo el recorrido. Esto me hizo pensar en que a veces no estamos conformes con lo que Dios nos regala.

La lluvia de ayer fue bendición para mucha gente, pero para otros fue un fastidio. Los puntos de vista son distintos y las experiencias todavía más, de cualquier manera a mi me reconforta la idea de que Dios hace llover sobre justos y pecadores, como dice el refrán. La manera de recibir las bendiciones de Dios ya es cuestión de cada persona.

¿Seremos lo suficientemente sensibles a las gracias que recibimos de Dios para poderlas aprovechar al máximo? Mientras me respondo esa pregunta, sigo disfrutando del clima fresco que la lluvia ha dejado a su paso.