martes, 26 de mayo de 2009

BREVE REFLEXIÓN EN EL ESPÍRITU I

Desde el año dedicado al Espíritu Santo 1998, conozco a la tercer persona de la Santísma Trinidad y quede tan impresionado con su acción y presencia que mi devoción por invocarlo nació y ahora en este camino me tiene siempre en pie. 

No soy parte de la Renovación Carismática.

Mi devoción nació en gran medida por mi apostolado como catequista cuando tenía 15 o 16 años de edad... el día del catequista en mi parroquia es el día de Pentecostés...

y entonces para prepararme para la celebración de esta solemnidad tan importante en nuestra Iglesia siempre rezo una novena dedicada al Espíritu Santo.

Todo los bueno y santo es obra del Espíritu de Dios... decía la reflexión del día cuarto de esta novena que rezo. 

Sin duda nuestra vida de fe esta siempre impulsada por Dios Espíritu Santo, y así sucede a pesar de nuestros pecados y limitaciones. Nada se puede interponer ante la fuerza del Espíritu, ni el pecado más fuerte puede hacer callar sus voces en nuestro corazón.

La llama de la fe que arde dentro de nuestra alma esta animada por el Espíritu Santo... apartándonos de nosotros mismos es como podemos escuchar su dulce voz que nos dice en el interior: "Te amo y quiero habitar en ti..."